lunes, 13 de marzo de 2017

Oficio político...
Es lo que le hará falta al PRD una vez que haya designado candidato a la codiciada gobernatura del Estado de México, pues si bien ADN hoy tiene en sus manos todos los recursos necesarios para acomodar a su (nuestro) consentido, el ex presidente municipal de Nexahuacóyotl Juan Zepeda, también en cierto que a nivel estatal su raquítica estructura no dará para cubrir nisiquiera el cien por ciento de los municipios del estado y el dinosaurio y la profesora Delfina se frotan las manos por seguir desgranando de militantes la mazorca perredista.
En pasados días el precandidato Max Correa (de cuya candidatura me enteré el día en que anunció que renunciaba) se declaró morenista y hoy su perfil de Facebook ya muestra sendas apologías a Delfina y Lopez Obrador. De igual manera ha sucedido con grandes personajes y vitales militantes de a pie que poco a poco hemos visto cambiar de bando; ¿cuál ha sido el error del PRD?
Si bien es cierto que tras la traición que representó la firma del pacto por México mucha de la simpatía de la población se vio en la basura, también lo es que un gran número de los militantes atribuimos dicho acto a la clasica y esperada Actitud de entreguismo del grupo de los chuchos al frente de NI. Entonces permanecimos en el prd.
Después han venido una serie de actos de desatino politico y estratégico. Primero una vez más se vio patente la división del partido al llevar candidaturas en coalición y otras en solitario, resultando sólo algunas en victoria y no ya para el partido sino para el PAN, quienes habían designado candidatos en las coaliciones como la de Veracruz. Ni que decir de la pasarela prdista con personajes panistas y la clara tendencia a descuidar la casa para abrirle la puerta al vecino. Hemos desterrado al priísmo de Veracruz, arriesgando a la izquierda a desaparecer del mapa. Lo contrario pasó en puebla en donde después de jalones el PRD se fue sólo y asi también terminó. En los Próximos años veremos si la ciudadanía y la historia dan crédito al partido.
En segundo lugar y lo más grave hasta ahora ha sido minimizar el papel de Morena en el escenario político. Aún hoy hay quienes no ven la merma en la militancia ni el ridículo público en el que ha incurrido el partido al recibir una tras otra renuncia de prdistas que deciden convertirse al morenismo impulsados por la desgana, la falta de identidad política y por la división interna del PRD.
Hoy vamos rezagados en una carrera en la que todavía estamos escogiendo al corredor amarillo. recuerdo (y miles de ciudadanos también han de recordar) la cara de Delfina en la propaganda tirada en la entrada de mi domicilio hace unos tres meses. Ese avance que hoy la dirección del CEN y el CEE siguen minimizando, terminará por minar el trayecto de quien sea candidato.
Faltó y falta oficio político. Se nos van los militantes, la gente que por años apoyó al prdismo ya también se va. Llegará vacío el cascarón al 2017 y no llegará nisiquiera un cascaron para el 2018 si el PRD no se declara un NUEVO partido, con nuevos rostros y con una renovada estrategia política, dispuestos a negociar y ya no a solo imponer su negociación al interior del partido.

miércoles, 25 de enero de 2017

El PRD que se nos fue

Conducíamos por la carretera de Toluca a naucalpan, eran las dos de la madrugada y a pesar de la hora, el estrés del registro de planillas a las elecciones municipales en el estado de México había servido de energético suficiente para no permitir avanzar al sueño.

Gabriel y yo veíamos satisfechos las líneas blancas de la carretera, habíamos reunido toda la documentación necesaria en dos días de locura y, unas horas antes, nos habíamos plantado frente a la ventanilla decididos al registro. Por supuesto aquello era mera jugada política y al final sabíamos que la negociación con la nueva izquierda avanzaría, nuestro candidato o candidata quedaría en la planilla definitiva en el tercer lugar de las regidurías.

Todo había salido de acuerdo a lo programado, mientras avanzábamos por la autopista se respiraba la tranquilidad del aire del bosque y aquel aire puro parecía liberarnos al fin de la burocracia del partido.

Pensaba en la próxima campaña, en cómo aquellos días que nos esperaban definirían mi vida y la de todo tlalnepantla cuando Gabriel dijo:

-Yo llevo como veinte años haciendo política, más tal vez. Empecé en el Distrito Federal, allá las cosas son distintas al Estado. Pero me hice militante, ya en serio, cuando vino el desafuero de Andrés Manuel.

Gabriel hablaba pausado, poniendo un suspiro melancólico entre líneas y acomodándose en el asiento del copiloto, dejando su cuerpo acurrucarse en el viejo respaldo del ikon destartalado.

- ¡y esos meses fueron muy movidos!- continuó- hicimos una mini campaña en el distrito. Salias a la calle y las "doñitas" te daban de comer, la gente estaba animada con Andrés Manuel. Pensábamos que iba a ser presidente y cuando le robaron la elección muchos estábamos prendidos, dispuestos a tomar las armas. Pensé que algo se haría, ¡Nos sentíamos a punto se ser guerrilleros!. Yo me imaginaba armando una célula como las de la liga, ¡ya sabes!, secuestros y así, actividad política en serio. Pero no.

Abrí la ventana para que entrara bien aquel aire de la marquesa, la noche se nos presentaba nueva y esperanzadora. Tendríamos unos meses para recorrer tlalnepantla de nuevo, de arriba a abajo, literal, de los cerros de la zona Oriente a las calles planas de los fraccionamientos ricos como valle dorado.

-En el dos mil diecisiete yo voy a ir con el prd, -dijo entre un bostezo- pero en el dieciocho si no hay alianza yo voy a votar por Morena, chingue su madre. Sí, soy perredista, pero no hay un cuadro que me convenza como Andrés Manuel.

Lo miré de soslayo, entre el rabillo del ojo derecho. Estiraba los brazos y luego los ponía en la nuca, cruzaba las piernas y como si masticará algo entre los dientes frontales fulminó con su frase:

-Ya no creo en el partido, los dirigentes históricos se fueron, hoy todos son "nuevos ricos"  haciendo negociaciones en lo obscuro. ¡Todos!.

Recuerdo con cierta nostalgia aquella noche, son decenas los militantes que como Gabriel, hoy levantan la bandera de otro partido.